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El microneedling utiliza microagujas para crear microcanales controlados que estimulan la producción de colágeno y elastina. Mediante dermaroller o pen electrónico, este tratamiento mejora textura, tono y firmeza, atenúa cicatrices y arrugas y aporta un aspecto visiblemente rejuvenecido con mínimas molestias y tiempo de recuperación.
El dispositivo genera microlesiones en la epidermis. La piel activa su proceso de cicatrización, sintetiza colágeno tipo I y elastina e incrementa la renovación celular. Los microcanales mejoran, además, la penetración de principios activos tópicos (ácido hialurónico, vitaminas, péptidos), lo que multiplica la eficacia de cada sesión.
Reducción visible de arrugas y líneas finas.
Mejora de la textura y unificación del tono cutáneo.
Atenuación de cicatrices de acné, estrías y marcas.
Minimización de poros dilatados.
Estimulación natural de colágeno y elastina para firmeza duradera.
Rostro completo, cuello, escote, manos y áreas corporales con estrías o flacidez. Se adapta a la mayoría de fototipos y tipos de piel.
Se recomienda consulta previa para evaluar la piel y fijar la profundidad de aguja (0,25–2 mm). El protocolo habitual comprende 3-6 sesiones espaciadas 4-6 semanas; los resultados son progresivos y se consolidan con mantenimiento semestral.
El protocolo habitual comprende 3-6 sesiones espaciadas 4-6 semanas; los resultados son progresivos y se consolidan con mantenimiento semestral.
El microneedling, también llamado inducción percutánea de colágeno, es una técnica que emplea microagujas para provocar microlesiones controladas en la piel. El estímulo activa la reparación natural del tejido y, al mismo tiempo, abre microcanales que multiplican la absorción de los activos aplicados en la sesión.
Microneedling facial — arrugas finas, textura irregular, poro dilatado y marcas de acné.
Microneedling corporal — estrías, flacidez localizada y cicatrices.
Microneedling capilar — estímulo del cuero cabelludo combinado con activos nutritivos.
Es apto para la mayoría de fototipos y, a diferencia de otras técnicas de renovación, se puede trabajar durante todo el año siempre que se respete la fotoprotección posterior.
Los dos abren microcanales, pero no trabajan igual ni sirven para lo mismo. Esta es la diferencia práctica cuando hay que decidir el equipamiento de la cabina.
Dermapen o pluma eléctrica — profundidad regulable, punción vertical y velocidad ajustable. Es la opción profesional: más precisión en zonas pequeñas, menos arrastre y cartucho estéril desechable por cliente.
Dermaroller o rodillo manual — profundidad fija y punción en ángulo. Cubre superficies amplias con rapidez y tiene un coste de entrada mucho menor, pero no permite ajustar la intensidad por zona.
Hay situaciones en las que la sesión debe posponerse o descartarse. Conviene revisarlas siempre en la ficha de consulta.
Se percibe como un roce vibrante y calor local. A profundidades faciales bajas suele tolerarse bien, y en protocolos más profundos se aplica crema anestésica tópica previa.
Lo habitual son cuatro a seis sesiones separadas tres o cuatro semanas, con mantenimiento posterior cada dos o tres meses.
La luminosidad se aprecia a los pocos días. La mejora de textura, arrugas y cicatrices es progresiva y se consolida entre la cuarta y la duodécima semana, cuando madura el colágeno nuevo.
Solo con rodillos de profundidad muy baja y siempre con producto estéril. Las profundidades de trabajo profesional requieren formación, asepsia y material de un solo uso.
Viales estériles de uso tópico: ácido hialurónico, péptidos, vitamina C o activos reparadores según el objetivo. Nunca cosmética con siliconas, aceites o perfume.
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