Escalón ACHIL: el accesorio que evita el 90 % de los sustos
Una camilla eléctrica sube hasta 85 o 96 cm. Baja, sí, pero bajarla y volver a subirla en cada paciente cuesta tiempo y desgasta el motor. El escalón resuelve ese conflicto: dejas la camilla a tu altura de trabajo y el paciente accede con un peldaño intermedio, apoyando el peso sobre una superficie antideslizante en lugar de trepar.
Importa especialmente con pacientes mayores, con dolor lumbar agudo, con prótesis de cadera o rodilla, con vértigo o con obesidad: son justo los perfiles a los que un salto de 80 cm les cuesta y a los que un tropiezo les puede costar la recuperación entera.